miércoles, 29 de abril de 2009

Y no.

HASTA MAÑANA

Voy a cerrar los ojos en voz baja voy a meterme a tientas en el sueño. En este instante el odio no trabaja para la muerte, que es su pobre dueño la voluntad suspende su latido y yo me siento lejos, tan pequeño que a Dios invoco, pero no le pido nada, con tal de compartir apenas este universo que hemos conseguido por las malas y a veces por las buenas. ¿Por qué el mundo soñado no es el mismo que este mundo de muerte a manos llenas? Mi pesadilla es siempre el optimismo: me duermo débil, sueño que soy fuerte, pero el futuro aguarda. Es un abismo. No me lo digan cuando me despierte.

M.Benedetti.

jueves, 2 de abril de 2009

Del mes

Hay cosas peores que
estar solo
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde

C.Bukowski.

La jaula se ha vuelto pájaro.

Se perdonaron mutuamente. Y cuando no quedaron rencores ella pensó en explicarle lo que significaba el invierno. Quería contárselo pero sabía que él no entendería, es imposible obligar a leer a quien ve pero no quiere mirar. La verdad es que no importaba nada. Que mas daría que no conociese la apatía, que ella siguiese sentada escuchando como el tiempo se detenía mientras los demás hablaban de televisión, de camisetas cortadas y platos sucios como si realmente tuviésemos una vida a la que acudir. Él no tenía la culpa de su indiferencia al respecto de la muerte (Por qué esperarla en un bar, por qué esperarla en una casa, por qué esperarla. Porqué llegaba), de su falta de respeto ante sus reuniones, de su falta de energía para fingir sociedades. Todavía a veces quería explicárselo pero algo los hacía irremediablemente lejos y como el tiempo, ya no importaba. Cómo explicarle que vivir intensamente es malo, horriblemente malo, que si dos personas se ven de verdad no queda realidad que beberse y ni siquiera los recuerdos parecen haber sido vividos. Quizá no le quería o quizá nunca, pero seguían las ganas de morderle y luego la ausencia como algo palpable. Al final sólo le dijo que se merecían más, por eso ahora no tenía nada. Habían sido cura de vacío mutua, justificación exacta. Buscaban en otras partes. Y no importaba, aunque había sido tan bella la primavera.

En alguna parte había muerto un presidente.

sábado, 14 de marzo de 2009

Será perfecto.

Hay suficiente traición y odio, violencia.
Necedad en el ser humano corriente
como para abastecer cualquier ejercito o cualquier jornada.

Y los mejores asesinos son aquellos que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra son -al final- aquellos que predican paz.

Aquellos que hablan de Dios. Necesitan a Dios
Aquellos que predican paz. No tienen paz.
Aquellos que predican amor. No tienen amor.

Cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que están siempre leyendo libros.
Cuidado con aquellos que detestan la pobreza o están orgullosos de ella.
Cuidado con aquellos de alabanza rápida pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que no conocen.
Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes; no son nada solos.
Cuidado con el hombre corriente. Con la mujer corriente
Cuidado con su amor. Su amor es corriente, busca lo corriente.

Pero es un genio al odiar
es lo suficientemente genial al odiar como para matarte,
como para matar a cualquiera.
Al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir cualquier cosa
que difiera de lo suyo.
Al no ser capaces de crear arte
no entenderán el arte.
Considerarán su fracaso como creadores
sólo como un fracaso del mundo.
Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es incompleto
y entonces te odiarán.
Y su odio será perfecto

como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como cicuta

Su mejor arte.

(There is enough treachery, hatred violence absurdity in the average
human being to supply any given army on any given day

and the best at murder are those who preach against it
and the best at hate are those who preach love
and the best at war finally are those who preach peace

those who preach god, need god
those who preach peace do not have peace
those who preach peace do not have love

beware the preachers
beware the knowers
beware those who are always reading books
beware those who either detest poverty
or are proud of it
beware those quick to praise
for they need praise in return
beware those who are quick to censor
they are afraid of what they do not know
beware those who seek constant crowds for
they are nothing alone
beware the average man the average woman
beware their love, their love is average
seeks average

but there is genius in their hatred
there is enough genius in their hatred to kill you
to kill anybody
not wanting solitude
not understanding solitude
they will attempt to destroy anything
that differs from their own
not being able to create art
they will not understand art
they will consider their failure as creators
only as a failure of the world
not being able to love fully
they will believe your love incomplete
and then they will hate you
and their hatred will be perfect

like a shining diamond
like a knife
like a mountain
like a tiger
like hemlock

their finest art
)

The genious of the crowd
Bukowski.

jueves, 26 de febrero de 2009

Por si acaso.

¿Crees que soy fantástica?, le preguntó ella un día en que ambos se hallaban recostados sobre el tronco de un arce petrificado.

No, dijo él.

¿Por qué?

Porque hay muchas chicas fantásticas. Puedo imaginar como cientos de hombres han llamado fantásticas a las mujeres que aman, y eso que solo es mediodía. Nunca podrías ser algo que puede aplicarse a la vez a cientos de mujeres.

¿Estás diciendo que soy antifantástica?

Exactamente.

Todo está iluminado. Jonathan Safran Foer.

jueves, 5 de febrero de 2009

Siempre cuesta un poquito.

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto,
ah, pero mi tristeza sólo tuvo un sentido,

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron.

Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo,
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad,
pero vos encontraste la manera,
una manera tierna
y a la vez implacable,
de deshauciar mi amor.

Con un sólo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible,
lo envolviste en nostalgias,
lo cargaste por cuadras y cuadras,
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera,

ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte que no es mucha.

Creo que tenés razón,
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo.

Hace mucho, muchísimo,
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno.

Ahora estoy solo,
francamente solo,
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado.

Antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno,
con los ojos bien secos
por si acaso,
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

Benedetti.

La culpa es de uno.

sábado, 31 de enero de 2009

Nunca es eso lo que uno quiere decir.

En esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?

en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible

[...]

mi persona está herida
mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!


Los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más
palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción

[...]

Hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo.

A. Pizarnik.