domingo, 16 de noviembre de 2008

Luvina

Ahora venía diciendo: Resulta fácil ver las cosas desde aquí, meramente traídas por el recuerdo, donde no tienen parecido ninguno. Pero a mí no me cuesta ningún trabajo seguir hablándole de lo que sé, tratándose de Luvina. Allá viví. Allá deje la vida... Fui a ese lugar con mis ilusiones cabales y volví viejo y acabado. Y ahora usted va para allá... Está bien. Me parece recordar el principio. Me pongo en su lugar y pienso... Mire usted, cuando yo llegué por primera vez a Luvina... ¿Pero me permite antes que me tome su cerveza? Veo que usted no le hace caso. Y a mi me sirve de mucho. Me alivia. Siento como si me enjuagara la cabeza con aceite alcanforado...Bueno, le contaba que cuando llegué por primera vez a Luvina, el arriero que nos llevó no quiso dejar siquiera que descansaran las bestias..."

Juan Rulfo. El llano en llamas

miércoles, 15 de octubre de 2008

Quizá pueda vivirse el amor así, de un modo horrible.

Ella le mira. Es así como le ve durante su ausencia, tal como está ahí. Lleno de imágenes mudas, ebrio de sufrimientos diversos, del deseo de volver a encontrar un objeto perdido, tanto como de comprar uno que aún no tiene y que de pronto se convierte en su razón de ser, este traje, este reloj, este amante, este coche. Dondequiera que esté, haga lo que haga, siempre un desastre para él sólo.

Ella puede mirarle largo rato, noches enteras. Se da cuenta de que tiene los ojos abiertos. El le sonríe como si estuviera desenmascarado en cierto modo, contrito, sin dejar la interminable excusa de vivir, de tener que hacerlo.

Marguerite Duras (Los ojos azules pelo negro.)

miércoles, 8 de octubre de 2008

Confianza

Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del sueño,
otra mañana que empieza.

Mar con olas trajineras
—mientras haya—
trajinantes de alegrías,
llevándolas y trayéndolas.

Lino para la hilandera,
árboles que se aventuren,
—mientras haya—
y viento para la vela.

Jazmín, clavel, azucena,
donde están, y donde no
en los nombres que los mientan.

Mientras haya
sombras que la sombra niegan,
pruebas de luz, de que es luz
todo el mundo, menos ellas.

Agua como se la quiera
—mientras haya—
voluble por el arroyo,
fidelísima en la alberca.

Tanta fronda en la sauceda,
tanto pájaro en las ramas
—mientras haya—
tanto canto en la oropéndola.

Un mediodía que acepta
serenamente su sino
que la tarde le revela.

Mientras haya
quien entienda la hoja seca,
falsa elegía, preludio
distante a la primavera.

Colores que a sus ausencias
—mientras haya—
siguiendo a la luz se marchan
y siguiéndola regresan.

Diosas que pasan ligeras
pero se dejan un alma
—mientras haya—
señalada con sus huellas.

Memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.

Mientras haya
trasluces en la tiniebla,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.

Susurros de estrella a estrella
—mientras haya—
Casiopea que pregunta
y Cisne que la contesta.

Tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando
—mientras haya—
amanecer de poema.

Mientras haya
lo que hubo ayer, lo que hay hoy,
lo que venga.

Pedro Salinas

viernes, 3 de octubre de 2008

Libro pendiente

"Iban hacia el este. En aquellos días las ciudades todavía no se habían metastetizado en kaiju, amenazándose unas con otras con humo e ingentes hileras de casuchas; en aquellos días sus límites eran un suelo corbusiano: lo urbano simplemente desaparecía con la rapidez de un latido. Un segundo estabas en las profundidades del siglo XX (bueno, del siglo XX del Tercer Mundo) y el siguiente te encontrabas sumergido ciento ochenta años atrás en ondulantes cañaverales. La transición entre estos estados era como en alguna fokin máquina del tiempo. La luna, se ha dicho, era llena y la luz que llovía en las hojas de los eucaliptos creaba una atmósfera espectral".

(Junot Díaz. La maravillosa vida breve de Óscar Wao.)

viernes, 12 de septiembre de 2008

Joaquín Font, Clínica de Salud Mental El Reposo.

"Hay una literatura para cuando estás aburrido. Abunda. Hay una literatura para cuando estás calmado. Ésta es la mejor literatura, creo yo. También hay una literatura para cuando estás triste. Y hay una literatura para cuando estás alegre. Hay una literatura para cuando estás ávido de conocimientos. Y hay una literatura para cuando estás desesperado.
Ésta última es la que quisieron hacer Ulises Lima y Belano."

(Roberto Bolaño. Los detectives salvajes.)


[Este libro me ha tenido ocupada estos días.]

lunes, 25 de agosto de 2008

By love possessed.

Me dio un beso y era suave como la bruma
dulce como una descarga eléctrica
como un beso en los ojos cerrados
como los veleros al atardecer
pálida señorita del paraguas
por dos veces he creído verla su vestido
(estampado el bolso el pelo corto y
(aquella forma de andar muy en el
borde de la acera.
En los crepúsculos exangües la ciudad es un torneo
de paladines en cámara lenta
sobre una pantalla plateada
como una pantalla de televisión son las imágenes
de mi vida los anuncios
y dan el mismo miedo que los objetos volantes
venidos de no se sabe
dónde fúlgidos en le espacio.
Como las banderolas caídas en los yates de lujo
las ampollas de morfina en los cuartos cerrados de los hoteles
estar enamorado es una música una droga es como
escribir un poema
por ti los dulces dogos del amor y su herida carmesí.
Los uniformes grises de los policías los cascos
las cargas los camiones los jeeps
los gases lacrimógenos
aquel año te amé como nunca llevabas un
vestido verde y por las mañanas sonreías
Violines oscuros violines de agua
todo el mundo que cabe en el zumbido de una línea telefónica
los silfos en el aire la seda y sus relámpagos
las alucinaciones en pleno día como viendo fantasma luminosos
como palpando un cuerpo astral
desde las ventanas de mi cuarto de estudiante
y muy despacio los visillos
con antifaz un rostro me miraba
el jardín un rubí bajo la lluvia.

Pere Gimferrer.

lunes, 18 de agosto de 2008

Aunque tú no lo sepas.

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño

Luis G Montero